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LA PROMESA DE LA SOMBRA

Galeria Arte x Arte Lavalleja 1062, Buenos Aires, Argentina
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LIHUEL GONZÁLEZ
ANDRÉS BLASINA
ESTEFANÍA LANDESMANN

Curador: Marcelo Pelissier


Plus claire la lumière, plus sombre l´obscurité…il est impossible d´apprécier correctement la lumière sans conaître les ténèbres”
Jean Paul Sartre.

Plinio el Viejo decía en su Historia Natural que se sabía muy poco de los orígenes de la pintura, pero daba por cierto que había nacido cuando alguien trazó por primera vez un contorno lineal sobre la sombra de un hombre. Quintiliano, contemporáneo de Plinio, se preguntaba en su obra Institutio Oratoria qué habría sucedido si los pintores no se hubieran atrevido a seguir avanzando a partir de este origen “en negativo” y concluye que “la pintura se reduciría a trazar el contorno de la sombra proyectada por los cuerpos expuestos al sol”.
Más cercano y menos mítico, el origen de la fotografía es muy otro, desde su nombre ella ya nos dice otra cosa; la foto-grafía es la escritura de la luz, también llamada en sus primeros tiempos “el lápiz de la naturaleza”. Hemos dado eso por sentado durante mucho tiempo, olvidando ese otro costado de la imagen que, en general, preferimos ignorar: la oscuridad.
Para el teórico francés Jacques Aumont el cine es más un arte de la sombra que de la luz. La luz nos engaña –dice el autor- nos hace creer que ella es la protagonista de la pintura, de la fotografía, del cine, pero ella siempre depende de un foco, de una fuente claramente determinable, mientras que la sombra es ubicua, omnipresente.

Muchos son los artistas que a lo largo de la historia han posado su mirada sobre la oscuridad, basta recordar algunos ejemplos: Marcel Duchamp (sombras de ready made, 1918, fotografía) Christian Boltanski (Las sombras, 1986, instalación) André Kertész (Autorretrato 1927), Alfred Stieglitz, (Sombras en el lago, 1916) Giorgio De Chirico, Pablo Picasso, Man Ray, Andy Warhol, entre otros y sólo para mencionar el siglo XX. Por supuesto no es posible soslayar el Barroco, ese momento donde todo era secreto, oscuro y engañoso, donde los hombres comprendieron que la tierra no era el centro de la creación, y que esa fuente de luz y vida alrededor de la cual giraba su mundo tampoco, y donde las sombras finalmente aparecen para escenificar el drama del mundo, muy lejos ya de la pretensión de visibilidad y plena racionalidad del Renacimiento.

Es justamente Christian Boltanski, uno de los artistas citados más arriba quien dice:

“Pongo muchas cosas en relación con las sombras. Primeramente me recuerdan la muerte (¿no se emplea la expresión “reino de las sombras”?). Luego hay una relación inmediata con la fotografía. La palabra significa en griego ´escribir con la luz´. La sombra es, pues, una fotografía primitiva” (1)

Andrés Blasina, Lihuel González y Estefanía Landesmann son tres jóvenes fotógrafos en cuyo trabajo aparece la sombra en forma preeminente. Tanto si la oscuridad es esa de la memoria, que lentamente va borroneando el recuerdo de los rasgos de seres que alguna vez amamos o simplemente conocimos -y que en algunos casos se fueron antes que nosotros-, como en el trabajo de Lihuel González, o bien, como en el caso de Andrés Blasina, esa oscuridad que recorta los objetos aislándolos de su entorno habitual, mostrándonos su extrañeza esencial, su indiscernibilidad última, o en escenas claramente barrocas como las de Estefanía Landesmann donde las sombras velan y dificultan la comprensión de lo que vemos engañando al ojo de manera que se hace difícil “cerrar” una interpretación definitiva, la oscuridad tiene el rol protagónico.

Obvia o metafórica –como en el video de Blasina- la presencia de la sombra en la obra de estos artistas muestra todo su poder, su abismo y su promesa de que algún día se adueñará de todo, porque ella estaba allí antes que la luz, y allí estará cuando la luz se apague para siempre.

Marcelo Pelissier / febrero de 2014

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dal 27 marzo al 1 maggio 2014

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