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Se estrena “LA CARTA DE LA MUJER QUE FALTA”

Centro Cultural Alberto Rougès (Fundación Miguel Lillo) Laprida 31, San Miguel de Tucumán, Provincia di Tucumán, Argentina
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Se trata de un texto escrito por dos psicoanalistas de nuestro medio, María Blanca Nuri y Graciela Nieto. La versión que se verá en Tucumán, así como la dirección, corresponden a Leonardo Goloboff.
En el rol de Sigmund Freud se desempeña Juan Tríbulo y en el de Albert Einstein Jorge García; Anna, la hija de Freud, es Paula Cutín y como Mileva, la esposa de Einstein, actúa Regina Sáez.
El estreno está previsto para el próximo viernes 25 de abril, a las 22 hs., en el Centro Cultural Rougés (Fundación Miguel Lillo), calle Lapida 31, frente a Plaza Independencia.
Las funciones se anuncian para todos los viernes y sábados a las 22 hs. en ese mismo espacio cultural, abierto también de este modo para la actividad teatral.
Dadas las características del espectáculo y de la sala se aconseja efectuar reserva anticipada.

Equipo Teatral Dominó
LA CARTA DE LA MUJER QUE FALTA
María Blanca Nuri y Graciela Nieto
Versión y dirección Leonardo Goloboff

• El diálogo epistolar entre Freud y Einstein llevó a la publicación del libro Warum Krieg? (¿Por qué la guerra?).
• El Instituto Internacional de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones, a instancias de Marie Curie, lo publicó en inglés, francés y alemán en 1932. Sin embargo, el objetivo de instalar la paz en el mundo no se cumpliría. Al año siguiente, 1933, Hitler llega al poder en Alemania con apoyo de la industria pesada, de las altas finanzas y de las fuerzas armadas. Ejemplares del libro, así como otros trabajos de Freud y Einstein, son quemados públicamente por el nazismo. El resto es conocido.

Licencias e indulgencias
No conocemos en detalle – no obstante las diversas fuentes consultadas – qué pasó en el único encuentro personal entre Freud y Einstein, en Berlín, en 1926.
El espectador advertirá entonces ciertas licencias que nos tomamos alterando libremente la historia real en cuanto a circunstancias de tiempo y de lugar.
Buena parte de los diálogos fueron construidos, sí, en base a la correspondencia que intercambiaron ambos protagonistas en 1932, en verdad varios años después de aquel encuentro berlinés. Hemos imaginado parte de la acción principal en Londres, hacia el ’38, en vísperas de la segunda guerra mundial y cuando el cáncer presagiaba ya la cercana muerte de Freud.
El texto de las autoras nos atrajo, entre otros motivos, por la mirada resueltamente subjetiva que arroja sobre fragmentos dispersos de la realidad que le diera origen y a los que valoriza con una luz particular. Esperamos haber sido intérpretes respetuosos de esa mirada en su traslado a la escena.
El proceso del espectáculo ha provocado en nosotros – elenco y director –- el deseo de conocer y comprender un poco más (“la pulsión de saber”, podría haber dicho Freud). Si logramos interesar a los posibles espectadores en parecida dirección, nuestro trabajo alcanzará sentido.
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Otras informaciones

Sobre la obra
La obra hace centro argumental en un encuentro ficcional entre Albert Einstein y Sigmund Freud.
La mayor parte de la acción transcurre en 1938, en Londres, luego de que Freud fuera obligado a dejar Viena por el avance del nazismo en Europa.
La obra aborda varios tópicos que realmente sometieron a análisis, en su momento, estas dos personalidades en su rico intercambio epistolar. Sus interrogantes y preocupaciones ponían el eje en los temas de la guerra y la paz, de la violencia, de la destrucción y de los posibles medios de arbitrar algún límite o freno.
En nuestra construcción ficcional aparece evocada además Mileva Maric, primera esposa de Einstein; está presente Anna Freud, hija y colega del psicoanalista y se alude reiteradamente a Lou Andreas - Salomé, una famosa profesional de la misma disciplina que también conoció e intercambió correspondencia con Freud.
Precisamente esta última, Lou Andreas - Salomé, es la mujer a la que alude el nombre de la obra (La carta de la mujer que falta).
La oscuridad sintáctica del título, la evidente anfibología y la posibilidad de su lectura abierta han sido procuradas e intencionales, por cuanto se está aguardando una prometida carta y tampoco están la mujer – su autora – y su palabra. No obstante, las permanentes alusiones a ella referidas le confieren un valor de fuerte omnipresencia a lo largo de la escena.
La carta de la mujer que falta intenta rescatar el valor que adquiere la palabra de la mujer y la importancia de su particular mirada en el debate sobre todo tipo de violencia, un tema de lamentable y persistente vigencia en nuestros días, inclusive con conflictos armados cuya amenaza crece a medida que se profundiza la crisis de los llamados “países centrales”.

Sobre el espacio
Por la intimidad y la proximidad entre personajes y público que deseamos para la obra y que este tipo de teatro de texto demanda, por el carácter hondamente reflexivo que plantea su temática y su desarrollo, se prefiere no presentarla en un teatro de estructura convencional sino en un ámbito que se aproxime naturalmente a lo que debía ser la casa-consultorio de Freud en Londres, cuando aún estaba en proceso de instalación, una suerte de “escenografía hallada”, evitando la presencia de barrales con reflectores u otros artificios teatrales a la vista. Un mobiliario de estilo y de época, baúles, arcones, valijas antiguas, cajones de embarque y canastos de mudanzas, todo debe sugerir un arribo reciente de los ocupantes a una casa aún en proceso de instalación. El desmontaje-montaje progresivos irá vistiendo el espacio y poblándolo de objetos a través de una partitura física a cargo de los mismos actores-personajes, en un conjunto de acciones que además den respaldo a sus intenciones y evoluciones y expresen una paulatina apropiación del lugar. La puesta en escena está voluntariamente concebida para un ámbito pequeño, con óptima vinculación comunicante entre platea y escena.
Se trata, en lo formal, de lo que podríamos llamar una propuesta de tono intimista, de acciones y gestos mínimos, que está demandando una proximidad como la buscada. La idea pasa por “abrir la obra al público”, solicitando, promoviendo y apelando a su libertad, su reflexión, su inteligencia. Por eso preferimos una reducción de la cantidad de espectadores por función (unos 45/50) a expensas de una mayor cantidad de funciones y una más larga permanencia en cartelera, tal como nos viene sucediendo con otros espectáculos de nuestro Equipo (casos "Personalmente, Einstein", “El chico de la última fila”, “Cuestión de principios”, "Hamelin", “Esa mujer” y “Cacería de patos”). Los nombres de los integrantes del equipo de trabajo, con una vasta y prestigiosa trayectoria en el medio, así como el repertorio que elegimos, han probado tener en general amplia convocatoria y generosa respuesta de público.
Por ejemplo, "Personalmente, Einstein", con Tríbulo como actor y el mismo director, se aproxima ya a las 200 funciones desde su estreno en el año 2003.
La “escenografía hallada” (el Centro Cultural Alberto Rougés).
Fue originalmente una vivienda señorial de dos plantas, diseñada y construida en 1913 por el arquitecto José de Bassols, oriundo de Palma de Mallorca. Presenta un estilo arquitectónico con influencia de la Ecole de Beaux Arts de París. Por su valor edilicio fue declarada de interés municipal y en 1979 la arquitecta Marta Silva realizó un proyecto de restauración total de la casa. Está ubicada en calle Laprida 31, frente a Plaza Independencia, y en un nuevo proceso de mantenimiento y pintura.
La puesta en escena implicará una adecuación total a los salones de planta baja tal como se encuentran, con el solo agregado de no más de 50 sillas para los espectadores, los imprescindibles elementos de mobiliario y utilería en el espacio escénico virtual y sin alteración alguna del piso, las luces existentes y las paredes – salvo algunos cuadros –.
No se incorporarán reflectores de teatro sino unas pocas lámparas de pie y de escritorio, en línea con el estilo constructivo del lugar. Para sugerir el espacio externo, “la calle”, se utilizará el patio del inmueble, comunicado con la zona de actuación por una gran puerta-ventana y una escalera amplia de mampostería. Allí se dispondrán algunos pequeños reflectores no visibles para el público. Cabe señalar, a esta altura, que se trata de evocar la casa-consultorio de Freud en Londres, hacia fines de 1938, meses después de su expulsión de Austria. Esto hace posible que el lugar aparezca en proceso de ser vestido y en vías de instalación, como después de una mudanza.

Funciones en el Jockey Club De Tucumán
Esta Entidad, a través de su Comisión de Cultura, nos ha concedido y reservado ya todos los jueves de julio, agosto y meses subsiguientes, para cuando hayamos cumplido la primera etapa de fines de semana en el Centro Cultural Rougés, prevista hasta junio. Las instalaciones asignadas por el Jockey Club para continuar con el espectáculo responden a la misma concepción tenida en cuenta para el estreno en Tucumán.
Equipo Teatral Dominó

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dal 26 aprile al 1 giugno 2014

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